Ante la falta de atención en el hospital público, Pedro decidió acudir a un hospital privado para buscar una segunda opinión médica. Fue entonces cuando le informaron que la herida de su rodilla estaba infectada con una bacteria adquirida en el quirófano durante la operación. La bacteria, identificada como Staphylococcus aureus resistente a meticilina, es una de las más peligrosas y difíciles de tratar.

A partir de ese momento, Pedro tuvo que someterse a un tratamiento agresivo con antibióticos intravenosos y múltiples cirugías para limpiar la infección. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos médicos, la infección se extendió a la sangre y otros órganos de Pedro, provocando un deterioro irreversible de su estado de salud.

María denuncia que, a lo largo de este proceso, el personal médico del ISSSTEP no tomó las medidas necesarias para controlar la infección, ni informó a la familia sobre la gravedad de la situación. Incluso, relata que en la última visita al hospital, el ortopedista que trató a Pedro en un principio se negó a atenderlo, alegando que ya no era su paciente.

Finalmente, el pasado 4 de marzo, Pedro falleció en el hospital, tras horas de agonía y negligencia médica. María, junto con su equipo legal, están preparando una demanda por negligencia médica en contra del ISSSTEP y el personal médico involucrado en el caso.

Este trágico suceso pone en evidencia la importancia de la transparencia, la comunicación efectiva entre médicos y pacientes, y la responsabilidad de los hospitales públicos en brindar una atención de calidad y segura. La familia de Pedro espera que su caso sirva para prevenir futuras tragedias causadas por la negligencia médica y para obtener justicia por la pérdida de un ser querido.