El pasado miércoles, se llevó a cabo una visita al Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, la cual estuvo marcada por la ausencia del fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, lo que generó críticas por parte de colectivos y organizaciones. Más de 60 medios y colectivos se hicieron presentes en el lugar, junto con un par de elementos de la Fiscalía Estatal y la Comisión Estatal de Búsqueda, quienes, según algunos asistentes, no contaban con un nivel adecuado para llevar a cabo las tareas necesarias.

Este contraste con la visita realizada por las madres del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco el 5 de marzo, donde se encontraron con tres hornos y diversas pertenencias como prendas de vestir, zapatos, maletas y gorras, generó indignación entre los presentes. Karina Nova Cacho, integrante de este colectivo, relató la experiencia vivida durante esa visita, describiendo el impacto que tuvo encontrar fragmentos en los hornos, dientes, placas quirúrgicas y casquillos de balas.

La presencia de pertenencias personales, productos de higiene y una lista con nombres y apodos de personas desaparecidas, así como medicamentos y productos de limpieza, generó una sensación de tristeza y conmoción entre los presentes. A pesar de la dureza de las evidencias encontradas, la falta de una adecuada organización y logística, la indolencia y abandono institucional, la falta de previsión y sensibilidad, así como la irresponsabilidad de las autoridades al no asistir a la visita, hacen evidente la gravedad de la situación que se vive en el Rancho Izaguirre.

Ante estos hallazgos, los colectivos y organizaciones instan a las autoridades a tomar cartas en el asunto y a realizar las investigaciones necesarias para esclarecer lo ocurrido en este lugar. La memoria de los desaparecidos exige justicia y verdad, y es responsabilidad de las autoridades garantizar que se lleve a cabo una investigación transparente y eficaz en busca de la verdad y la justicia para las víctimas y sus familias.