En las colonias cercanas al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ‘Benito Juárez’ viven más de 37 mil personas expuestas a derrames de hidrocarburos que les provocan dolores de cabeza y mareos. Uno de esos habitantes es Pedro, residente de CTM Aragón, quien ha detectado un fuerte olor a hidrocarburos en la zona atribuido a tomas clandestinas de grupos criminales. La turbosina, compuesta por químicos cancerígenos, es la sustancia que se filtra en el subsuelo, generando un significativo pasivo ambiental.
Pedro y otros vecinos han denunciado estos hechos desde febrero de 2024, sin recibir respuesta integral de las autoridades. Han sido amenazados por cédulas delictivas y temen por su seguridad, razón por la cual han decidido mantener en anonimato sus nombres. ‘Estamos sobre una bomba del tiempo’, afirma Pedro, destacando que muchos residentes desearían mudarse si tuvieran la oportunidad.
Además de las tomas clandestinas, se han registrado derrames de turbosina en la estación de combustible del aeropuerto debido al uso continuo de combustibles en la zona, sumado a la falta de atención integral a las filtraciones en el subsuelo. El ducto de turbosina y la estación de combustibles, operados por empresas distintas, han causado una importante contaminación en la zona, afectando la salud y el bienestar de los habitantes cercanos al aeropuerto.
Ante esta situación, los residentes exigen una pronta acción de las autoridades para resolver el problema de contaminación en la zona y garantizar su seguridad y salud. La falta de respuesta efectiva y la amenaza constante de cédulas delictivas mantienen en alerta a los vecinos de las colonias aledañas al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ‘Benito Juárez’, quienes siguen viviendo en un entorno contaminado sin un plan de remediación claro a la vista.
