En una nota informativa publicada recientemente, el Departamento de Estado de Estados Unidos declaró a seis cárteles del narcotráfico en México como organizaciones terroristas extranjeras. Entre estas organizaciones se encuentran el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste (antes conocido como Los Zetas), La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos.
Según documentos de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, estos cárteles han diversificado sus actividades ilegales, dejando el tráfico de drogas como su principal fuente de ingresos. Además del narcotráfico, se han involucrado en delitos como el tráfico de personas, la extorsión por derecho de piso, la venta ilegal de tabaco y la exportación ilegal de productos agroalimenticios.
Aunque para el Cártel de Sinaloa y el CJNG el tráfico de drogas sigue siendo su principal fuente de ingresos, el robo de combustible y la trata de personas también generan ganancias importantes para estas organizaciones. En contraste, para el Cártel del Noreste, la Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos, la extorsión, el cobro de piso y la explotación ilegal de tierras y especies generan más ganancias que el tráfico de drogas.
Según datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), los cárteles del narcotráfico en México obtuvieron ganancias de entre 19 mil y 29 mil millones de dólares anuales tan solo en operaciones ilegales hacia Estados Unidos en 2023. Un estudio de la UNAM estima que estas ganancias podrían ascender a 33 mil millones de dólares anuales en 2024.
La DEA señala que las ganancias de los cárteles del narcotráfico suman ‘miles de millones de dólares’ por sus actividades criminales tanto en México como en Estados Unidos. En la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024, la DEA identifica al lavado de dinero como uno de los principales negocios del Cártel de Sinaloa, tanto en México como en Estados Unidos.
Ante esta situación, la declaración de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos plantea un nuevo enfoque en la lucha contra el crimen organizado en la región.
