ionales y la inclusión laboral de las madres cuidadoras. Eva Cruz es solo una de las miles de mujeres que enfrentan diariamente el reto de cuidar a un familiar con discapacidad, sacrificando muchas veces su propia estabilidad emocional y económica en el camino. Su historia nos invita a reflexionar sobre la importancia de apoyar y reconocer la labor de las cuidadoras primarias, así como a trabajar en la creación de políticas públicas que promuevan su bienestar y el de sus seres queridos con discapacidad. Es necesario visibilizar esta realidad y promover un cambio en la sociedad que valore y respete el trabajo de quienes dedican su vida al cuidado de otros. Eva Cruz, con su tenacidad y amor incondicional, nos muestra que, a pesar de los obstáculos, siempre hay una luz de esperanza en medio de la adversidad.