mil millones de dólares en el mismo periodo. Esta fuga de capitales, aunque no es ilegal, plantea interrogantes sobre la distribución de la riqueza en el país y la transparencia en los sistemas financieros. La persistencia de esta tendencia puede tener consecuencias en el desarrollo económico y social de México, ya que se están perdiendo recursos que podrían ser utilizados para invertir en infraestructura, educación, salud y otros sectores clave para el crecimiento y bienestar de la población. Es fundamental que las autoridades mexicanas implementen políticas que incentiven la repatriación de estos activos y promuevan la inversión nacional, en lugar de depender de recursos externos.