asoles y botellas de agua a las marchistas. Se pueden ver también puestos de comida ofreciendo tacos, tortas y bebidas para reponer fuerzas durante la caminata.
A medida que avanza la marcha, las consignas y cánticos se hacen más fuertes. Las mujeres levantan pancartas con frases como ‘Vivas nos queremos’, ‘Ni una menos’, ‘Justicia para todas’, entre otras. La energía y la fuerza de las mujeres se siente en el aire, mientras caminan hacia su destino final en el Zócalo capitalino.
La presencia policial es notoria a lo largo de todo el recorrido, con vallas y agentes resguardando las calles por donde pasa la marcha. Sin embargo, esto no resta determinación a las mujeres que continúan avanzando unidas en solidaridad y sororidad, en busca de un mundo más justo y seguro para todas.
Al llegar a la plancha del Zócalo, las mujeres se congregan para escuchar a las lideresas y activistas que toman la palabra, compartiendo sus testimonios y demandas. Se lee un comunicado en el que se exige justicia, seguridad y respeto para todas las mujeres, así como el cese de la violencia feminicida y la impunidad.
La marcha del 8M en la Ciudad de México culmina con un llamado a la unidad y la resistencia, recordando a todas aquellas mujeres que lucharon antes y que han sido víctimas de la violencia machista. Las mujeres se abrazan, se consuelan y se fortalecen unas a otras, demostrando que juntas son más fuertes y que seguirán luchando hasta alcanzar la igualdad y la justicia que tanto anhelan.
