las de madera y petates, aguardaban con expectación la llegada de los ministros y la sesión histórica que se iba a llevar a cabo.

La presencia de la Suprema Corte en Tenejapa no solo representaba un gesto de acercamiento y reconocimiento hacia la comunidad indígena, sino que también simbolizaba un paso importante en el reconocimiento de sus derechos y su autonomía. La decisión de la SCJN de ordenar al Congreso de Chiapas establecer el marco legal necesario para el autogobierno de La Candelaria fue recibida con alegría y esperanza por los habitantes de Tenejapa, quienes veían en ello un avance en la lucha por la justicia y la igualdad.

El ministro Hugo Aguilar Ortiz, con su vestimenta tradicional tsotsil, se convirtió en un símbolo de respeto y reconocimiento hacia la cultura y la identidad de los pueblos indígenas. Su gesto de caminar con los zapatos del pueblo, aunque desentonante, era una muestra de humildad y compromiso con la causa de la justicia para todos.

El viaje de la Suprema Corte a Tenejapa no fue solo un acto protocolario, sino una declaración de intenciones. La justicia no reconoce fronteras ni barreras geográficas, y debe llegar a todos los rincones del país, especialmente a aquellos que han sido marginados y excluidos durante tanto tiempo. La sesión histórica en Tenejapa fue un recordatorio de que la lucha por la justicia y la igualdad debe ser constante y sin fronteras.