s, que trabaja como profesora de música en una escuela primaria de la Habana. ‘Estoy harta de las restricciones impuestas por Trump. Nos afectan directamente a nosotros, al pueblo cubano que lo único que quiere es vivir en paz y progresar’, dice con indignación. A pesar de eso, Yadira sigue enseñando a sus alumnos a tocar el piano y la guitarra, y les inculca el amor por la música, como una forma de resistencia ante las adversidades.

En medio de la incertidumbre, el pueblo cubano sigue adelante, buscando formas creativas de sobrellevar las dificultades. Como dice Mario, son especialistas en huracanes, en beisbol y en crisis. Con alegría, con música y con solidaridad, van enfrentando los obstáculos que se les presentan. Y aunque no saben qué deparará el futuro, confían en su capacidad de adaptación y en su espíritu de resistencia para seguir adelante, como lo han hecho siempre.