Mirella Barragán Barragán y su familia se vieron atrapados en una situación de peligro extremo en la ranchería El Santuario, municipio de Tocumbo, Michoacán, a principios de noviembre de 2024. Un grupo vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación tomó por asalto la zona, dejando casi despoblada y sembrada de minas terrestres. Aunque la mayoría de los habitantes lograron huir, Mirella, su mamá, una hermana menor y dos tíos quedaron rodeados por explosivos sin posibilidad de escapar.
Desesperada, Mirella decidió lanzarse por un barranco en busca de ayuda, dejando atrás a su familia. Tras caminar sin agua ni alimento, fue auxiliada por un grupo de lugareños que se habían levantado en armas contra el grupo criminal. Entre ellos se encontraba su padre, José Pastor Barragán, quien desapareció durante el enfrentamiento armado al confrontar a un sicario con un fusil de asalto AK47.
A pesar de los esfuerzos de los pobladores, las autoridades estatales de seguridad y la Fiscalía de Michoacán, la búsqueda de los familiares de Mirella se vio obstaculizada por la presencia de minas terrestres en el terreno. A día de hoy, no se ha tenido conocimiento del paradero de José Pastor Barragán ni de los demás familiares de Mirella que quedaron atrapados en El Santuario.
Esta historia refleja la cruda realidad de la violencia y el peligro que enfrentan muchas comunidades en diversas regiones de México debido a la presencia de grupos criminales. La situación en Michoacán es especialmente grave, con poblados enteros abandonados y áreas minadas que representan un riesgo mortal para quienes se quedan atrapados en medio del conflicto. La lucha por la seguridad y la paz en la región sigue siendo una tarea monumental y urgente para las autoridades y la sociedad en su conjunto.
