La inflación general en México mostró un notable enfriamiento durante enero, al ubicarse en 3.59 por ciento anual, según datos del INEGI. Este dato representa una disminución significativa respecto al 4.21 por ciento registrado en diciembre pasado, y marca la lectura más baja en cuatro años.

La disminución de los precios se debió principalmente al componente no subyacente, que se situó en 3.35 por ciento anual, registrando su tercer mes consecutivo de moderación. Por otro lado, la inflación subyacente, que ofrece un panorama más claro del comportamiento de los precios, se aceleró por segundo mes consecutivo, alcanzando un 3.66 por ciento anual.

El reporte de inflación de enero se produce un día después de que el Banco de México (Banxico) redujera su tasa de interés en 50 puntos base, ubicándola en 9.50 por ciento. Esta medida se suma a la postura moderada de Banxico, respaldada por una desaceleración de la demanda interna, condiciones financieras restrictivas y un clima favorable que están contribuyendo a reducir la inflación.

En su comparación mensual, la inflación general tuvo un aumento del 0.29 por ciento en enero, la cifra más baja para un mismo mes desde 2019. La subyacente aumentó un 0.41 por ciento, similar al incremento registrado hace un año, mientras que la no subyacente se contrajo en un 0.14 por ciento, marcando su primer dato negativo desde 2019.

En el desglose de la información, se destacó que en la inflación subyacente, los servicios registraron una tasa del 4.69 por ciento anual, siendo su nivel más bajo desde marzo de 2022. En cuanto a la no subyacente, los precios agropecuarios jugaron un papel importante en la moderación, con una tasa del 0.56 por ciento anual, la más baja desde diciembre de 2019. Esta disminución en los agropecuarios se atribuye en gran medida a las frutas y verduras, que presentaron una inflación negativa en este periodo.