enerar entre 120 y 150 pesos diarios. Pero cuando no lo está solo alcanzan a ganar de 80 a 100 pesos. La ley no reconoce su situación y son considerados como empleados eventuales, por lo que no tienen acceso a prestaciones ni seguridad social. Muchos viven en condiciones precarias, en campamentos improvisados cerca de las huertas, sin servicios básicos ni acceso a agua potable. A pesar de las condiciones adversas, los jornaleros continúan trabajando en las huertas de aguacate, con la esperanza de poder enviar dinero a sus familias en sus lugares de origen. La realidad en las huertas aguacateras de Michoacán es un reflejo de la desigualdad y la falta de protección laboral que sufren los trabajadores agrícolas en México. La lucha por mejores condiciones laborales y el reconocimiento de sus derechos sigue siendo un desafío para aquellos que día a día cosechan los frutos que llegan a nuestra mesa.
