Hegseth defendió los ataques, afirmando que estamos comprometidos con la interrupción del tráfico ilícito en el Pacífico oriental y seguiremos tomando medidas enérgicas contra aquellos que se dediquen a esta actividad criminal. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han condenado los ataques y han instado a una investigación independiente para determinar si se están respetando los derechos humanos de las personas involucradas en los ataques.
El gobierno de Estados Unidos ha estado trabajando en estrecha colaboración con Colombia, Ecuador y otros países de la región para combatir el tráfico de drogas en el Pacífico oriental. Sin embargo, la escalada en el número de ataques y muertes ha generado preocupación sobre la efectividad de estas operaciones y sobre la posibilidad de violaciones de derechos humanos.
Hegseth ha prometido continuar con los ataques en aguas del Pacífico oriental, señalando que son una parte crucial de los esfuerzos para combatir el narcotráfico en la región. Sin embargo, la comunidad internacional sigue debatiendo la efectividad y la ética de estas acciones, y ha pedido una mayor transparencia y rendición de cuentas en relación con los ataques.
