Nicole Reyes, una joven residente de la Ciudad de México, compartió su experiencia sobre cómo la gentrificación ha afectado a su familia y a cientos de familias más en la capital del país. Recordó cuando vivían en un departamento en la colonia Villa Panamericana, alcaldía Coyoacán, pagando 6 mil pesos de renta, lo cual les permitía tener más seguridad, gastar menos en transporte público y disfrutar de actividades deportivas en su unidad habitacional. Sin embargo, con el paso de los años, el costo de la renta aumentó de manera considerable.
De acuerdo con datos de la empresa Inmuebles24, en febrero de 2025 el costo promedio de renta de un departamento de dos recámaras en la CDMX era de 19 mil 826 pesos, en comparación con los 14 mil 228 pesos que se registraban en abril de 2018, lo que representa un incremento del 39.3 en menos de 7 años. Esta situación llevó a la familia Reyes y a sus vecinos a destinar un porcentaje mayor de sus ingresos a la renta, pasando del 30 al 50.
Ante la insostenibilidad de la situación, Nicole y su familia optaron por mudarse a una vivienda compartida cerca del Estadio Azteca, donde el costo de vida es más accesible. Sin embargo, en su nuevo hogar no cuentan con seguridad privada y los trayectos en transporte público se han vuelto más largos, lo que ha generado preocupación en cuanto a su seguridad.
La historia de la familia Reyes refleja la realidad de muchas familias en la Ciudad de México que se ven obligadas a dejar sus viviendas debido al aumento excesivo en el costo de la renta, un fenómeno conocido como gentrificación. Este proceso no solo afecta el aspecto económico de las familias, sino también su calidad de vida y seguridad. La falta de políticas públicas que regulen el mercado inmobiliario ha generado un impacto negativo en la población de la capital, evidenciando la necesidad de soluciones que garanticen un acceso adecuado a la vivienda digna para todos los habitantes de la ciudad.
