El Banco de México (BdeM) decidió por mayoría de votos bajar la tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual para ubicarla en 7.75 por ciento. Esta decisión se tomó en un contexto de debilidad económica e incertidumbre debido a las tensiones comerciales generadas por las políticas de Estados Unidos.

La junta de gobierno del banco central señaló que consideró apropiado continuar con el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia, tomando en cuenta la situación actual del panorama inflacionario. Se destacó que la inflación general disminuyó de 4.51 por ciento a 3.51 por ciento entre la primera quincena de junio y el mes de julio, atribuyendo esta reducción principalmente al componente no subyacente. Sin embargo, la subyacente presentó un ligero aumento en el mismo periodo.

A pesar de esta disminución en la inflación general, las expectativas para el cierre de 2025 aumentaron ligeramente, manteniéndose por encima de la meta establecida. Los pronósticos de inflación general se mantuvieron casi sin cambios, con cierto ajuste al alza en el componente subyacente en el corto plazo. Se espera que la inflación general converja a la meta del 3 por ciento en el tercer trimestre de 2026.

Los pronósticos están sujetos a riesgos tanto al alza como a la baja, incluyendo factores como la depreciación cambiaria, conflictos geopolíticos, presiones de costos y cambios en la política económica de Estados Unidos.

De cara al futuro, la junta de gobierno del Banco de México señaló que evaluará la posibilidad de realizar recortes adicionales a la tasa de referencia, teniendo en cuenta todos los determinantes de la inflación. La incertidumbre generada por los cambios en la política económica de Estados Unidos añade un elemento de riesgo adicional a las previsiones.