En Binghamton, una comunidad universitaria al noroeste de Nueva York, se ha desatado una fuerte oposición local a las medidas antimigrantes del gobierno de Donald Trump. Aunque las redadas y enfrentamientos con oficiales federales en grandes ciudades como Los Ángeles han acaparado titulares, la realidad es que el gobierno federal busca ampliar sus operativos en pueblos y comunidades a lo largo del país.

Recientemente, se ha dado a conocer que el gobierno planea movilizar a miles de efectivos de la Guardia Nacional a estados con autoridades conservadoras para colaborar en las detenciones de personas sin documentos de residencia. Además, se busca reclutar fuerzas de seguridad pública locales, incluidas las cárceles, para implementar la agenda antimigrante de Trump.

Las cárceles locales se han vuelto esenciales en la detención de personas por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), ya que en la mayoría de los estados son las únicas instalaciones disponibles para alojar a los detenidos. Esta colaboración con el gobierno federal es más extensa en estados con autoridades republicanas conservadoras, como Florida y Texas.

A pesar de los esfuerzos del gobierno por presionar a las autoridades locales a colaborar, muchas jurisdicciones mantienen políticas de santuario que prohíben o limitan la cooperación con las agencias federales de control migratorio. Sin embargo, la tendencia es a aumentar la colaboración cada vez más, con la apertura de cárceles para detener a migrantes.

En junio, ICE registró un promedio de 57,200 personas detenidas, pero un conteo más amplio muestra que el número de arrestados en el sistema de inmigración es un 45 mayor. La resistencia local en comunidades como Binghamton es muestra de la diversidad de opiniones y posturas ante las políticas migratorias del gobierno de Trump.

La lucha por los derechos de los migrantes es una realidad cotidiana en muchas localidades de Estados Unidos, donde la colaboración o resistencia a las medidas gubernamentales marcan la agenda política local. La situación en Binghamton refleja la complejidad del debate migratorio en el país, con comunidades que se unen para proteger a los extranjeros y otras que colaboran con las políticas de detención y deportación masiva.