aso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y finalmente fue absuelta. Vallarta también interpuso un amparo por violaciones al debido proceso y, aunque su caso no llegó a la Corte, fue la juez Vieyra quien resolvió a su favor. La defensa de Vallarta argumentó que la confesión de Israel, principal prueba en su contra, había sido obtenida bajo tortura por parte de la entonces Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, las autoridades federales sostuvieron que Vallarta había liderado una organización criminal especializada en secuestros y que los seis plagiados, eran miembros de la banda contraria, de Los Zodiaco. Vallarta, originario de Nayarit, fue trasladado al Penal del Altiplano el 12 de diciembre de 2005 y desde entonces permaneció bajo prisión preventiva. Durante estos casi 20 años, Vallarta siempre mantuvo su inocencia y su familia y abogados lucharon por demostrar que su caso había sido fabricado. Con su liberación, Vallarta podrá finalmente reunirse con su familia y comenzar una nueva etapa en su vida tras haber pasado gran parte de ella tras las rejas. Esta absolución pone de manifiesto la importancia de garantizar un proceso judicial justo y transparente, así como respetar los derechos humanos de todas las personas involucradas en un proceso penal.
