El pasado martes, fuentes federales informaron que la cifra de militares de las Fuerzas Especiales fallecidos por la explosión de un artefacto tipo mina en los límites entre Michoacán y Jalisco se ha elevado a ocho. El trágico incidente ocurrió cuando un grupo de oficiales y tropas patrullaba en un vehículo blindado de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata (FERI) en la comunidad El Santuario, municipio de Los Reyes, Michoacán.
Inicialmente, se había reportado la muerte de dos oficiales y cuatro tropas en este lamentable suceso, que ha causado la mayor devastación al Ejército mexicano en recientes fechas. Actualmente, se ha confirmado que son ocho los efectivos militares fallecidos debido a la detonación de un explosivo artesanal, utilizado por grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación, que han reclutado a exmilitares colombianos para la siembra de estas trampas mortales.
Desde el sábado pasado, se desplegó un operativo por parte de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata con el objetivo de desmantelar un centro de operaciones y adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación en la comunidad de Santa María del Oro, en Jalisco. Durante el trayecto, al cruzar por una brecha, el vehículo blindado activó un explosivo, provocando la tragedia.
Se ha informado que la zona donde ocurrió la explosión es disputada por el Cártel Jalisco Nueva Generación y los Cárteles Unidos, lo que evidencia la peligrosa situación de violencia y confrontaciones en la región. Las autoridades continúan investigando este incidente para esclarecer los hechos y brindar justicia a los militares caídos en cumplimiento de su deber.
