de capital están poco gravadas en comparación con el trabajo. Esto permite que los millonarios acumulen más riqueza mientras que la población menos privilegiada tiene que cargar con una carga tributaria mayor en proporción a sus ingresos. Además, la falta de impuestos a la fortuna y a las herencias contribuye a mantener la concentración de la riqueza en pocas manos y dificulta la movilidad social.

Es necesario un cambio en el sistema fiscal de América Latina para lograr una mayor justicia distributiva y combatir la desigualdad extrema. Esto implica implementar impuestos progresivos que gravan de manera equitativa tanto las ganancias del capital como del trabajo, así como impuestos a la riqueza y a las herencias. También es fundamental combatir la evasión fiscal y cerrar los vacíos legales que permiten a los más ricos eludir sus obligaciones tributarias.

Es responsabilidad de los gobiernos de la región impulsar las reformas necesarias para construir un sistema fiscal más justo y equitativo. Solo de esta manera se podrá garantizar una distribución más equitativa de la riqueza y promover el bienestar de toda la población.