pasado mes de octubre. Sin embargo, a pesar de contar con el aval de su psicóloga y haber seguido todos los procedimientos requeridos, el ISSEMYM le ha negado la autorización para la cirugía de reasignación de género. Esto ha llevado a Jimena a una depresión devastadora, pues siente que ha llegado a un punto muerto en su vida en el que no puede avanzar hacia la plena realización de su identidad de género.

La lucha de Jimena Akari no es solo por ella, sino por todas las personas trans que se encuentran en una situación similar en el Estado de México y en todo el país. Su caso evidencia las barreras y obstáculos que aún enfrentan las personas trans para acceder a servicios de salud integrales y respetuosos con su identidad de género. A pesar de los avances normativos y jurisprudenciales en materia de derechos de las personas trans, la realidad sigue siendo otra para muchas de ellas, que se ven obligadas a luchar incansablemente por el reconocimiento de su identidad y por el acceso a servicios de salud que atiendan sus necesidades específicas.

Es fundamental que las autoridades de salud del Estado de México y de todo el país cumplan con los estándares internacionales y nacionales en materia de derechos de las personas trans y garanticen el acceso a servicios de salud integrales y respetuosos con su identidad de género. La historia de Jimena Akari es un recordatorio de la urgencia de seguir luchando por la inclusión y la igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de su identidad de género.