Grupo Maber, S.A. de C.V., empresa fundada por Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco y acusado de ser el Comandante H, jefe del grupo criminal La Barredora, se dedicaba al ramo de los combustibles y buscaba participar en licitaciones de ejecución de obras públicas con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), entre otras dependencias federales y estatales. En el acta constitutiva de la empresa, se detallaba que Grupo Maber se dedicaría a la ejecución de obras de construcción, mantenimiento y reparación de maquinaria y equipos relacionados con la industria petrolera, así como la perforación de pozos y plantas de tratamiento de petróleo y sus derivados, entre otros servicios.
La empresa creada por el exfuncionario también tenía como objetivo participar en concursos para ejecución de obras públicas con diversas dependencias, incluyendo Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad y otras instituciones federales, estatales y municipales. Además, Grupo Maber planeaba la compra y venta de fibras, polímeros, asfalto y derivados, así como la explotación de bancos de grava, arena y asfalto.
En el acta constitutiva de la empresa se especificaba que Hernán Bermúdez Requena y su hermana, Elba Guadalupe Bermúdez Requena, eran socios y poseían el 50 de las acciones cada uno. A pesar de las acusaciones en su contra y su actual situación de prófugo, el exsecretario de Seguridad de Tabasco continuaba con sus actividades empresariales enfocadas en el sector de los combustibles y la industria petrolera.
Este caso pone en evidencia la compleja relación entre la política y el mundo empresarial, así como las posibles implicaciones de la corrupción en el ámbito público y privado. La creación de Grupo Maber por parte de Hernán Bermúdez Requena plantea interrogantes sobre la transparencia y legalidad de las actividades empresariales de exfuncionarios públicos y la necesidad de fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas en nuestro país.
