El caso de Andrea Genaro, una mujer de 52 años de la Ciudad de México, refleja la difícil realidad que millones de personas enfrentan a diario en México al buscar atención médica. Con un dolor en el estómago que no la dejaba en paz, Andrea acudió a la Clínica 5 en busca de ayuda, donde recibió atención médica sin tener seguro social. A pesar de la pronta atención y los estudios de sangre y orina realizados, no le proporcionaron el medicamento necesario para tratar la infección en las vías urinarias que le diagnosticaron.
Decidida a buscar una solución, Andrea acudió a un consultorio en una farmacia, donde tuvo que pagar por una nueva consulta y por los estudios que le permitieron detectar una bacteria en el estómago. El costo total de su tratamiento ascendió a 610 pesos, una suma significativa para ella, quien obtiene ingresos vendiendo artesanías en las calles de la Ciudad de México.
A pesar de las dificultades económicas, Andrea comprende la importancia de cuidar su salud y se esfuerza por reunir el dinero necesario para tratarse, incluso cuando eso signifique postergar la atención de otros problemas de salud. Su historia no es única, ya que millones de personas en México se ven obligadas a recurrir a servicios de salud privados debido a la falta de acceso o desabasto de medicamentos en instituciones públicas.
De acuerdo con datos del INEGI, seis de cada 10 personas en México se han atendido en servicios privados de salud hasta el año 2022, incluyendo consultorios adyacentes a farmacias. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de contar con un sistema de salud público sólido y accesible para toda la población, garantizando el derecho a la salud sin importar la situación económica de las personas.
