El presidente Donald Trump ha ordenado ampliar las redadas de inmigrantes indocumentados más allá de los criminales, afectando a cualquier persona en situación irregular en el país. Esta decisión surge a raíz del fracaso en cumplir la promesa de deportar masivamente a criminales extranjeros. El asesor presidencial Stephen Miller instruyó a los líderes del Servicio de Inmigración y Aduanas a detener a extranjeros ilegales en lugares como Home Depot o tiendas 7Eleven. Se ha establecido una meta de 3 mil detenidos por día, lo que ha generado protestas en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Phoenix y Nueva York. Ante la respuesta intensa de los ciudadanos contra las redadas, Trump ha amenazado con militarizar los operativos y ha enviado tropas de la Guardia Nacional y marines a Los Ángeles. El mandatario justifica esta medida argumentando que se ha evitado un caos planeado por los manifestantes, quienes supuestamente estaban armados y tenían herramientas. La situación en los Estados Unidos se torna cada vez más tensa ante las políticas antinmigrantes implementadas por la Casa Blanca.