Los bonos de protección al ahorro (BPA) emitidos por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) como parte del rescate bancario de hace tres décadas han representado una importante fuente de ingresos para los principales bancos que operan en el país. Según información oficial, aproximadamente uno de cada cinco pesos en intereses devengados de las inversiones en deuda gubernamental de estos bancos provienen de estos bonos.
El rescate bancario iniciado en 1995 por el gobierno de Ernesto Zedillo a través del Fobaproa ha dejado pasivos que aún se refinancian mediante la emisión de estos bonos. Los bancos de importancia sistémica como BBVA, Santander, Banorte, Banamex, Scotiabank, HSBC e Inbursa, entre otros, realizan inversiones en diversos instrumentos financieros, incluyendo la deuda gubernamental mexicana.
Además de los BPAS, los bancos invierten en pagarés con rendimiento liquidable al vencimiento (PRLV), certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), bonos de desarrollo del gobierno federal (Bondes) y bonos de desarrollo del gobierno federal en Udi (Udibonos), entre otros. Hasta el cierre del año pasado, los principales bancos tenían en conjunto al menos un billón 882 mil millones de pesos invertidos en deuda gubernamental mexicana, además de otras inversiones en eurobonos, papeles del Tesoro y papeles de regulación monetaria del Banco de México.
A pesar de la importancia de estas inversiones para el sector financiero, el grado de detalle con el que los bancos reportan en sus informes anuales varía. Sin embargo, los intereses devengados de estas inversiones representaron al menos 21 mil 884 millones de pesos para los principales bancos el año pasado. La transparencia y el manejo prudente de estas inversiones son fundamentales para garantizar la estabilidad del sistema financiero en México.
