a primera mitad de marzo, la inflación en México se desaceleró más de lo esperado, alcanzando un 3.67 por ciento interanual, por debajo de las estimaciones de los analistas. Este descenso en los precios al consumidor también se reflejó en la inflación subyacente, que excluye alimentos y combustibles, la cual disminuyó al 3.56 por ciento.

Ante este panorama, el Banco de México (Banxico) se prepara para su reunión de esta semana, en la que se espera consideren un sexto recorte consecutivo de tasas y una segunda reducción consecutiva de medio punto porcentual. Se espera que el costo de los préstamos se reduzca en 50 puntos básicos, ubicándose en el 9 por ciento.

La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez, había insinuado la posibilidad de recortes adicionales de magnitud similar a los implementados en meses anteriores. La decisión de recortar las tasas tendría como objetivo aliviar la presión sobre la desaceleración de la economía mexicana, en un contexto de crecimiento débil.

La expectativa de un recorte de tasas por parte de Banxico ha sido respaldada por analistas, como Marco Oviedo de XP Investimentos, quien señala que este dato de inflación en línea con los pronósticos refuerza la necesidad de la medida. Se espera que Banxico adopte un mensaje moderado en su próxima decisión sobre tasas y abra la puerta a nuevos recortes en el futuro.

Desde la reunión de Banxico en febrero, México pudo evitar la imposición de aranceles generales por parte de Estados Unidos, lo que ha generado cierta estabilidad en el ámbito comercial. A pesar de nuevos aranceles sobre ciertos productos, la mayoría de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no se vieron afectadas.

En medio de la incertidumbre generada por posibles medidas arancelarias, México ha mantenido una postura cautelosa, evitando responder con nuevas tasas. La confianza por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum en que México no se vería afectado por aranceles, ha sido un factor clave en la estrategia del país ante estas tensiones comerciales.