l programa Crédito Ganadero a la Palabra, implementado por el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido motivo de críticas y polémica en el sector ganadero en México. El objetivo principal de este programa, conocido también como vaquitas del Bienestar, era lograr la autosuficiencia en la producción de carne y leche en el país, reduciendo la dependencia de las importaciones en este rubro. Sin embargo, a seis años de su puesta en marcha, no se ha logrado alcanzar dicho propósito.

Según información recabada, el programa ha generado un daño al erario por un monto de 958 millones de pesos, ya que el gobierno no ha logrado recuperar el ganado adquirido como se había planteado. Se han reportado casos de compra de ganado viejo, de mala calidad e incluso enfermo, lo que ha provocado un descontento entre los ganaderos beneficiarios del programa.

En palabras de Víctor Hugo Ricoy, presidente de la Ganadera de San Pedro Tapanatepec, Oaxaca, el programa estaba bien planteado en su inicio, con la idea de repoblar y devolver el ganado en un plazo de 3 a 4 años. Sin embargo, la falta de transparencia y la mala gestión por parte de las autoridades implicadas han ocasionado que el programa fracase desde su lanzamiento.

Es importante señalar que el Crédito Ganadero a la Palabra fue anunciado como parte de las acciones del gobierno para impulsar las actividades productivas y crear empleos en el sector ganadero. No obstante, los resultados obtenidos hasta la fecha han sido decepcionantes, lo que ha generado un clima de desconfianza y preocupación entre los ganaderos del país.

Ante esta situación, diversos actores del sector ganadero han manifestado la necesidad de revisar y replantear las estrategias y mecanismos de operación de este programa, con el fin de garantizar su efectividad y contribuir verdaderamente al fortalecimiento de la producción nacional de carne y leche.