Anita Torres Juárez y su hijo Viviano Villano Torres vivieron una experiencia aterradora el pasado 24 de marzo, cuando sobrevivieron a la explosión de una mina terrestre en el estado de Michoacán. La señora Anita, de 73 años de edad, y su hijo de 38 años se dirigían hacia su rancho en la comunidad de La Limonera, cuando una llanta de su camioneta activó accidentalmente el explosivo.

La advertencia de militares sobre la presencia de explosivos en la zona no fue suficiente para detener a la valiente madre y su hijo, quienes resultaron ilesos, a excepción de la pérdida de la audición de Anita. Esta explosión no es un caso aislado, ya que el Cártel Jalisco Nueva Generación y sus grupos aliados han sembrado minas terrestres en distintas zonas de Michoacán con el objetivo de obstaculizar los operativos militares.

Animal Político ha constatado la presencia de artefactos explosivos improvisados en diversas localidades, como Acatlán, Las Salatera, Las Anonas y La Limonera, donde incluso se ha reportado la presencia de bases militares. Estas acciones forman parte de la estrategia del bloque criminal Cártel Michoacán Nueva Generación, conformado por Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación, para evitar el avance de las fuerzas de seguridad.

Este peligro latente cobró la vida de dos personas el pasado 8 de febrero, un campesino de 43 años y un adolescente de 14, quienes perdieron la vida tras la explosión de un artefacto explosivo improvisado terrestre. Las autoridades federales de seguridad han alertado sobre la gravedad de la situación en Michoacán, donde la presencia de minas terrestres representa una amenaza latente para la población civil y las fuerzas de seguridad.