La aprobación por mayoría de votos de tres nuevas leyes reglamentarias de la reforma al Poder Judicial ha generado controversia en el Senado, con el voto en contra de la oposición. Estos proyectos, enviados por la presidenta Claudia Sheinbaum, incluyen la Ley Orgánica del Poder Judicial, la Ley de Carrera Judicial y modificaciones a la Ley de Responsabilidades Administrativas.

El paquete de leyes establece las facultades de instituciones y organismos, medidas para fortalecer la carrera profesional y las faltas que deberá castigar el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial. Los cambios a la Ley Orgánica del Poder Judicial determinan la nueva forma de trabajo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con nueve ministros y ministras y sin división de salas.

El Tribunal de Disciplina Judicial, compuesto por cinco magistrados, se encargará de recibir denuncias, investigar y sancionar a las personas juzgadoras que incurran en alguna falta. Por otro lado, el Órgano de Administración Judicial, conformado por cinco integrantes, tendrá funciones administrativas y será designado por el Poder Ejecutivo, el Senado y el Poder Judicial.

La priista Carolina Viggiano expresó su desacuerdo con estas reformas, argumentando que representan una invasión al Poder Judicial y una destrucción de la división de poderes. A pesar de reconocer las deficiencias en el sistema de justicia, Viggiano enfatizó la importancia de mantener la integridad y la independencia del Poder Judicial como parte fundamental de la democracia.

La aprobación de estas leyes reglamentarias pone en marcha una serie de cambios significativos en el funcionamiento y la estructura del Poder Judicial, generando debate y discordia entre los diferentes partidos políticos. La implementación de estas medidas tendrá un impacto directo en la administración de justicia en el país, marcando un nuevo rumbo en el sistema judicial mexicano.